Principio de acuerdo en El Diario de Paraná

El pasado viernes 12 de enero, en las oficinas de la Secretaría de Trabajo y Seguridad Social del Gobierno de Entre Ríos, se alcanzó un principio de acuerdo por las deudas que la empresa Sociedad Anónima Entre Ríos (SAER) -propietaria de El Diario de Paraná- mantiene con sus trabajadores y trabajadoras.

Participaron de la reunión Silvina Ríos -Prosecretaria Gremial de la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN)- y Juan Cruz Varela -Secretario de Prensa y Derechos Humanos del Sindicato Entrerriano de Trabajadores de Prensa y Comunicación (SETPyC), en representación de las y los trabajadores; y Germán Buffa -vicepresidente de SAER- Beltrán Minni -apoderado-, por la patronal.

El acuerdo contempla saldar los haberes de diciembre antes del 18 de enero y a regularizar el pago de los salarios en tiempo y forma a partir de febrero. Al mismo tiempo la empresa se compromete a cancelar en ocho cuotas consecutivas las otras deudas que mantiene con las y los compañeros de El Diario (salarios atrasados, aguinaldo, retroactivos del acuerdo paritario de 2016 y redondeos por pago de menos).

Los trabajadores y trabajadoras de prensa señalaron en un comunicado que “no es para nosotros un motivo de celebración haber aceptado que nos paguen los salarios atrasados en ocho cuotas mensuales. Firmamos un acuerdo con los bolsillos tristes, acuciados porque no alcanzamos a cubrir nuestras necesidades y a sabiendas de que nuestro dinero ya ha sido licuado y absorbido por el costo de vida”.

Asimismo, expresaron que “habiendo arribado a un acuerdo respecto de una parte del conflicto, renovamos el reclamo por mejores condiciones de trabajo y nuestra denuncia por el severo proceso de vaciamiento patrimonial y de recursos humanos que lleva años en El Diario”.

Por la cartera laboral estuvo presente el Coordinador General, Armando Ferrari; y se sumó en carácter de mediadora la Subdirectora de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Gobierno y Justicia, Adriana Pérez.

Cabe señalar que las partes acordaron que el incumplimiento de cualquiera de las condiciones pactadas daría lugar a la disolución en forma automática del acuerdo y que “ante las eventuales negociaciones que se lleven a cabo como modo de reestructuración de la empresa se requiere del asentimiento del SETPyC adherido a la FATPREN”.

Por último, las y los trabajadores de prensa de El Diario -periodistas, fotógrafos, administrativos- manifestaron su agradecimiento “a los lectores y amigos que nos acompañaron en esta lucha y que, estamos seguros, estarán con nosotros en las luchas por venir; y confiamos en que la empresa honre el compromiso que firmó”.

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Entre Ríos: Fracasó la conciliación por El Diario de Paraná

El pasado viernes 5 de enero, se realizó una audiencia de conciliación a raíz del conflicto que mantienen las y los trabajadores de El Diario de Paraná por la falta de pago de salarios y otros rubros.

El encuentro tuvo lugar en la Secretaría de Trabajo provincial y no tuvo resultados positivos porque el abogado que representó a la empresa no tenía poder legal para tomar decisiones en nombre de la patronal.

En representación de los trabajadores participaron Marcela Pautaso, Prosecretaria de Administración de la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN); Silvina Ríos, Prosecretaria Gremial de la FATPREN; Juan Cruz Varela, Secretario de Prensa del Sindicato Entrerriano de Trabajadores de Prensa y Comunicación (SETPyC) y Jorge Riani, Secretario de Cultura del SETPyC.

Ante el fracaso del encuentro, la autoridad laboral convocó a una nueva reunión para este martes 9 de enero por la mañana, a la espera de que la parte empresaria acerque una propuesta concreta y con autoridad para efectivizarla.

La FATPREN reitera su solidaridad con los compañeros y compañeras de El Diario y respaldará todas las acciones que lleven adelante en pos de la resolución definitva del conflicto.

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Entre Ríos: Conciliación obligatoria en El Diario de Paraná

Este miércoles 27 de diciembre, la Secretaría de Trabajo de la provincia de Entre Ríos dictó la conciliación obligatoria en el conflicto que mantienen los trabajadores de El Diario, representados por el Sindicato Grafico Paraná y la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN), con la empresa editora del matutino, Sociedad Anónima Entre Ríos (SAER).

La medida rige por 15 días hábiles, hasta el 18 de enero de 2018 y el área laboral fijó una audiencia para acercar posiciones entre las partes, el próximo jueves 4 de enero.

La conciliación fue firmada por el director de Trabajo provincial, Silvio Pucheta, mediante la resolución Nº 1496/17, ante el conflicto suscitado por la falta de pago de los haberes en tiempo y forma.

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Entre Ríos: Nueva protesta de los trabajadores de El Diario

En la ciudad de Paraná, este viernes 22 de diciembre, las y los trabajados de El Diario saldrán una vez más a las calles para visibilizar su reclamo contra la empresa que les adeuda tres meses de salarios, aportes patronales y a la obra social.

Más de cien trabajadores y trabajadoras de todas las secciones del matutino atraviesan una situación angustiante a pocos días de las fiestas de fin de año, sin encontrar interlocutores que den respuesta a sus demandas, por lo que presentaron una medida cautelar ante la Justicia, dado el carácter alimentario de los haberes.

Este jueves concluye un paro de 72 horas -que es probable que se extienda por tiempo indeterminado-, como parte de las medidas de fuerza que iniciaron hace más de tres semanas, ante la indiferencia de los propietarios. El 60 % del paquete accionario está en manos de Ramiro Nieto y el 40 % restante pertenece a la familia Etchevehere, entre ellos el actual Ministro de Agroindustria de la Nación, Luis Miguel Etchevehere.

La Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN) expresa su solidaridad con las y los compañeros afectados y acompañará todas las medidas que emprendan junto al Sindicato Entrerriano de Trabajadores de Prensa y Comunicación SETPyC).

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Entre Ríos: Sindicato de Prensa contra la criminalización de la protesta

En horas del mediodía de este martes 24 de octubre, frente a la sede del Poder Judicial en Paraná, los trabajadores de El Diario nucleados en el Sindicato Entrerriano de Trabajadores de Prensa y Comunicación (SETPyC) -filial de la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN)- junto a otros compañeros de prensa, sindicatos, estudiantes, trabajadores en general y militantes acompañaron a Fabián Larrea en la audiencia en la que sus abogados solicitaron el sobreseimiento en la causa penal que le inició la empresa periodística.

Finalmente, el juez de Garantías N° 1 Humberto Franchi sobreseyó a Larrea “por la comisión del delito de daño que le fuera atribuido, dejando constancia que este proceso incoado en su contra no afuera su buen nombre y honor”.

Desde el SETPyC destacaron el absurdo de ese doble sentido: “por un lado, la jueza laboral Viviana Murawnik permite el despido de un delegado gremial por ejercer su legítimo derecho a reclamar el pago de salarios y, por otro, este fallo penal que niega entidad a esa denuncia”, señalaron.

Cabe señala que la sentencia condenatoria de Murawnik ya fue apelada ante la Cámara Laboral por el abogado defensor de Larrea y, desde las organizaciones sindicales, seguiremos apoyando y llevando adelante la lucha por su reincorporación.

La jueza, además, enfrenta un jury abierto en su contra pedido por el Superior Tribunal de Justicia (STJ) por “inconducta, falta de decoro y acción proselitista” a favor de Cambiemos, iniciado en el pasado mes de septiembre.

En lugar de pagar salarios en tiempo y forma, aportes sindicales y de obra social, mantener espacios y herramientas de trabajo en condiciones dignas, los trabajadores de prensa tenemos el silencio de la empresa y sus cómplices y más atraso y deudas.

Tal como lo señaló en la puerta de tribunales hoy el compañero Juan Cruz Varela “si nos quieren domesticar nos van a tener que seguir persiguiendo, porque no lo van a lograr”. Seguiremos en lucha por nuestros salarios, condiciones dignas de trabajo y la reincorporación del compañero injustamente despedido.

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Entre Ríos: Pasado y presente de El Diario

Jorge Riani -Redactor de El Diario y autor de “Entre Ríos Secreta”- publicó en el portal Página Política (www.paginapolitica.com) un extenso y detallado artículo sobre el pasado y presente del matutino paranaense que reproducimos a continuación:

Bailando el chachachá en la tumba del viejo Etchevehere

En el año 1943, una patota militar, con recursos del Estado, armas del Estado, sueldos del Estado, entró a El Diario, apresó a sus periodistas, a sus obreros gráficos, a las autoridades y lo intervino. Eso ocurrió en cumplimiento de una orden del interventor que impuso en Entre Ríos el gobierno golpista de entonces.

Ese interventor fue el teniente coronel Carlos María Zavalla: un nazi que no disimulaba su adhesión a la atroz dictadura hitleriana. La explicación oficial para intervenir El Diario era que se trataba de un medio que “publica artículos tendenciosos y malevolentes” y que en su edificio abundaban los folletos y libros comunistas, como así también que en las paredes del fondo “había inscripciones con vivas al Partido Comunista, a los judíos y a Stalin”, todo, “en connivencia con el radicalismo”.

Es cierto que había comunistas en la redacción, es cierto que había radicales también, es cierto que había judíos, es cierto que había hombres de bigotes y también uno que usaba zapatos marrones, como otro que había nacido en Victoria y varios en Gualeguay y mucho más aun en Paraná. Es cierto que había libros. Y es cierto también que arriba de cada inodoro había una cadena que cuando se la jalaba largaba agua de un depósito.

Lo decimos así porque era natural todo eso para este diario de idealistas, de militantes, de periodistas comprometidos. No lo era para un maniático llamado Zavalla, que un día apresó a todos los matrimonios judíos de Paraná, para liberar a mediodía a las mujeres, mantener tomando declaraciones durante todo el día a los varones y luego liberarlos, pero solo tras dejar sembrado el desconcierto y la humillación.

Para el historiador Daniel Lovovich, Zavalla ejecutó la acción antisemita más alevosa de la historia argentina perpetrada desde el Estado.

Zavalla echó de las escuelas a todos los docentes judíos y comunistas. Persiguió a los masones y entró a la logia para saquear todos sus bienes muebles primeros y el inmueble después.

El ridículo Zavalla representó, ya de modo caricaturesco porque era temerario pero no temible, al enemigo tipo de El Diario.

Es cierto que en este diario -El Diario, de Paraná- escribieron Amaro Villanueva, Juan L. Ortiz, Marcelino Román, Elio C. Leyes. Es cierto que este diario tuvo su Ateneo que le dio tribuna a los perseguidos de los totalitarismos. Es cierto que ese Ateneo se abrió para presentar una exposición de Israel Hoffmann, cuando el eminente escultor fue echado por Zavalla de la cátedra de Artes Visuales. Es cierto que ese Ateneo fue el que le dio tribuna a Alfredo Palacios y tantos otros dirigentes más que encontraron aquí un refugio, un lugar desde donde exponer sus ideas. Es cierto que un perseguido Roberto Chavero encontró también ayuda de todo tipo, cuando aún no se había hecho conocido como Atahualpa Yupanqui. Todo eso es cierto. Y creemos también aquello que nos contó el filósofo Gustavo Lambruschini, respecto de que a Arturo Julio Etchevehere los curas no lo habían querido casar por la Iglesia, como era el deseo de su esposa Dolores, por su militancia republicana, laicista y de buena relación con los librepensadores del momento. Es posible también que en su juventud haya pintado el frente de algunas iglesias con consignas republicanas, como lo afirma un mito entre los conocedores de la historia de El Diario.

Sabemos que fue uno de los convencionales que hicieron la progresista Constitución entrerriana de 1933, sin preámbulos que reduzcan la mirada solo a los que se consideran hijos de dios.

Por eso, lo que ocurrió en la noche del viernes 23 de septiembre de 2017 fue un contrasentido de la historia de una centenaria institución que viene a agregar una nota de absurdo a un proceso que no termina de asombrar o que viene a agregar un capítulo a una novela que está terminado mal.

Para entender cuáles son los movimientos de los últimos días dentro de El Diario, hay que comenzar por contar que está por producirse un hecho histórico: el diario se muda de lugar. Después cuarenta años, la redacción y los talleres gráficos vuelven al viejo edificio de la esquina de Urquiza y Buenos Aires.

¿Por qué ocurre eso? Porque a El Diario le quitaron la sede, en el marco de un proceso por presunto vaciamiento empresarial que se investiga en la Procuraduría contra la Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac).

Según la denuncia, el grupo económico transfirió siete inmuebles con el objetivo de “vaciar” la empresa Sociedad Anónima Entre Ríos, editora de El Diario de Paraná, en una maniobra calificada por la Procelac como “defraudación”.

Lo cierto es que antes, El Diario era, entre muchos otros edificios, dueño de una torre de trece pisos. Esa torre se une aún con la antigua casona de la esquina tradicional, a través de un túnel que corre por debajo de calle Urquiza. A esa torre se la apropiaron algunos de los accionistas.

Dueña del 40 por ciento de las acciones de El Diario, la viuda de Luis F. Etchevehere se quedó con la propiedad del viejo medio (que no era de Etchevehere sino de El Diario, vale insistir en esto) para cobrarle un alquiler a su propio diario por el uso del inmueble que le arrebataron. Eso fue así en los últimos años, porque ahora directamente ordena desalojar a la redacción y todo atisbo de diario que desde que se creó tiene ese edificio y pronto dejará de tener.

Lo absurdo es que lo primero que se instalará en la sede de El Diario es una librería católica que pondría de punta los amarillentos pelos de las calaveras de Arturo J. Etchevehere, de Elio C. Leyes, de Amaro Villanueva, de Juan L. Ortiz, de Marcelino Román, de Celeste Mendaro. No porque El Diario haya sido anticatólico, porque no lo fue. Y la prueba de esto es que durante más de treinta años el secretario de redacción fue el gran redactor Carlos Lerena, de buena relación con la Iglesia de Roma, que lo premió con el Santa Clara de Asís.

Lo absurdo, decimos, pero más aún lo lamentable, lo triste, es que enajenado ya sus bienes, ahora se enajena su historia, se burla su espíritu porque el inicio de la nueva y clerical etapa del edificio, una etapa que celebraría el patotero Zavalla, vino a inaugurarse, en la noche del viernes, con una charla en contra de la práctica del aborto que reunió a sectores de lo más ortodoxo, retrógrado y obtuso que aún pervive en la Iglesia.

Que cada quién piense lo que crea en el tema del aborto. Eso no es objeto de estas líneas. De lo que se habla es de otra cosa: de la reducción de mirada, de la apropiación de un bien, de la burla a una historia centenaria.

El Diario no era anticatólico, a no ser que los católicos más reaccionarios crean que lo fue por abrir sus espacios a toda la comunidad. En su Ateneo, además de todos los que ya mencionamos que pasaron por su escenario, pasó un jovencísimo jesuita llamado Jorge Bergoglio allá por la década de 1960. Pero lo hizo en el marco de una amplísima exposición de voces, de varias voces, de multiplicadas voces. Voces que, por ejemplo, reclamaron desde ese espacio una ley de divorcio vincular ya en la década del 50.

El Ateneo funcionaba en una señorial casa lindera a la esquina de El Diario. Pero también eso se repartieron y ahora allí hay un banco que presta dinero a altas tasas y que es vaya a saber de quién.

La torre quedó para la viuda y los tres de los cuatro hijos del fallecido director del medio, Luis. F. Etchevehere. Jamás hubiera autorizado esta “privatización” de los bienes del diario, el viejo Zahorí, que es como le decían a ese ex director muerto en el año 2009.

Muerto Zahorí Etchevehere, pero antes que él muerto su padre Arturo J. Etchevehere, los descendientes jugaron a la payanca con los bienes del medio impreso y en sus manos quedaron casi todas las piezas.

A El Diario lo despojaron de sus bienes primero y ahora le clavan una librería de misales y le transforman el salón “Florencio Varela” como extensión de esa cuña clerical. “Florencio Varela” se llamó al salón en homenaje al escritor, poeta, activista que formó parte de la ilustrada Generación del 37.

Pero hasta los Varela fueron cambiados en El Diario. Porque en el Salón “Florencio Varela”, que dejó de ser Salón “Florencio Varela” del mismo modo que El Diario dejará de ser El Diario, una señora de apellido Varela, casualmente, fue a dar una charla este viernes 27 de septiembre en contra del aborto. Hablamos de Mariana Rodríguez Varela, hija de quien fuera ministro de “Justicia” del dictador Jorge Rafael Videla y defensor suyo en las causas de violación de los derechos humanos y robo de bebés, Alberto Rodríguez Varela.

Esa fue la actividad que se vivió el viernes a la noche sobre el cadáver de El Diario. Afuera, los trabajadores de la Redacción protestaban, entre los que estaba el autor de esta reseña, porque hace tres años que los sueldos se pagan en cuentagotas y por tantas cosas más que sería abundar innecesariamente sobre una situación ya conocida por toda la ciudad.

Para acentuar el absurdo, un grupo de jovencitos de pelo prolijamente cortado, “custodió” la entrada a la sede e hizo un cordón para que los subversivos marxistas que pueblan la redacción no molesten a las señoras católicas que fueron a escuchar a la hija del doctor Rodríguez Varela.

Mezclado con los niños custodios estaban los trabajadores de El Diario celebrando, irónicamente con una torta, los tres años de cobro interrumpido y otras delicias del momento. El dibujo del Quijote y Sancho de Picasso, que El Diario convirtió en logotipo, estaba, a modo de repostería, donde tenía que estar: sobre la torta de los trabajadores y no sobre los misales de los intrusos. No les importa mucho a ellos dónde quedó el Quijote; la torta que se comieron es mucho más grande que la de bizcochuelo de los trabajadores.

Acompañando y dando apoyo moral, anímico y político a los periodistas había militantes de izquierda, como los candidatos a diputados nacionales Nadia Burgos y Luis Meiners, ambos del MST Nueva Izquierda.

Había otros muchos militantes sociales y políticos comprometidos, acompañando a los trabajadores en su festejo-protesta realizado en el hall del edificio que pronto deberán desalojar. Había también una chica trans que contó que antes de que el nombre Luisa se ajustara a su identidad sexual, iba a El Diario, a corta edad, a ver a una trabajadora gráfica que era su madrina. Conocía los talleres de aquella vieja editorial de libros que tuvo El Diario, llamada “Editorial de la Mesopotamia”, y que también fue desguazada hace ya varios años.

Viendo a Luisa ahí parada, erguida en su dignidad y acompañando a los trabajadores, este cronista recordó lo que en media docena de oportunidades le dijo aquel director al que nos dirigíamos diciéndole “doctor” pero llamábamos Zahorí cuando nos referíamos a él en tercera persona. Dijo Zahorí: “El Diario debe ser una célula viva que refleje a la sociedad toda, y hasta un travesti debería haber en la redacción”. Eso jamás lo entendieron ni no entenderían sus descendientes ni su viuda.

Los candidatos de la izquierda, como se dijo, estaban en la calle. Mientras que en la charla ortodoxa participaba una desorientada diputada radical que no entendió que el diario de sus referentes partidarios, aquellos que trajeron democracia a la provincia allá por el año 1914, estaba siendo violado en las dos únicas cosas que le queda: su memoria y su archivo.

Al archivo porque cuando la charla terminó, un grupo de personas contratadas continuó con la tarea de vaciar la vieja y rica biblioteca de la casona, donde se hacinará a todo el personal. A 103 años de historia encuadernada la llevaron ya, al menos eso, al Archivo Histórico de la Provincia. Por lo menos ahí van a estar mejor los libracos que atesoran años de publicación. Mientras que a la vieja biblioteca “Luis L. Etchevehere” la están arrinconando en oscuros galpones fuera de la ciudad.

Es una alegoría muy fuerte ver sacar con cuerdas desde los altos pisos, atados de libros “La Ley”, ensayos de sociología, de historia, de arte para ir a tirarlos a un galpón, en el mismo momento que se inauguraba la “Librería San Pablo”.

Invitado a decir algunas palabras megáfono en manos, este cronista algo de todo esto alcanzó a decir, y también a recodar que cada época tuvo a sus hombres y sus mujeres, hasta llegar a nosotros, y que hasta hace algunos años con su voz que aún parece resonar en la redacción enseñando el oficio, estuvo Guillermo Alfieri, que tras la cárcel que le impuso la última dictadura cívico-militar encontró también un lugar en El Diario.

Dijimos que todo esto no les pasa solamente a los trabajadores. Le pasa a la ciudad toda. Le está pasando a la historia y al presente.

Siempre se supo que Arturo J. Etchevehere no quería a su nuera. Más aún, que su nuera se escondía cada vez que lo veía llegar. Pero en la noche del viernes, su nuera dando órdenes a los niños custodios de las buenas costumbres, sacando fotos a sus empleados que protestaban, bailó el chachachá sobre la tumba de su difunto suegro. Desalojó El Diario que ayudó a hacer fuerte el viejo y se mofó de la historia de librepensamiento de su obra.

La charla del viernes sobre la sede de El Diario fue, como diría el cantautor de Úbeda, tan patético e inesperado episodio, un absurdo tan grande como sería ver a Trotsky en Wall Street fumar la pipa de la paz, o como ver a Lenin y Sza Sza Gabor casándose en New York.

Y uno no sabe si reír o si llorar.

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SETPyC: “Desterrar la arrogancia en la entrevista a los desterrados”

Los miembros del Sindicato Entrerriano de Trabajadores de Prensa y Comunicación -Setpyc- llamamos la atención sobre la discriminación negativa que ejercen algunos medios masivos de gran alcance contra los pueblos originarios en la Argentina.

Lamentamos que esa actitud altanera y prejuiciosa nos prive de conocer en profundidad saberes, modos y luchas de nuestros pueblos hermanos expulsados y perseguidos por siglos.

En algunas entrevistas públicas, mientras a un terrateniente le dan pie para que se luzca con sus respuestas sin interrupciones, a los dirigentes de comunidades originarias en cambio los muchachean, les discuten sobre la marcha con opiniones infundadas y un arsenal de prejuicios, y en medio de un atosigamiento les ceden con suerte cinco segundos para que desarrollen un pensamiento.

Ese trato desigual con los desposeídos es fruto en parte de la vieja consigna racista y violenta expresada en el lema “civilización y barbarie”, y es tanto el daño que ese esquema mental ha producido al país que conviene estar prevenidos.

Algunos medios masivos parecen lanzados a la descalificación ligera, y eso contrasta con la respuesta serena, respetuosa, frontal de los entrevistados de nuestros territorios. No es función del periodismo burlarse o desacreditar. Tampoco corresponde discutir sin fundamentos, y a veces con llamativa ignorancia de nuestra historia. Ni corresponde interrumpir cada respuesta o truncarla, con la sola fuerza del monopolio del micrófono. Menos aún echar en cara al entrevistado el hecho de brindarle un espacio, cuando no es el periodista el dueño de la comunicación.

Negar el genocidio de nuestros pueblos originarios del Abya yala (América) es propio de una mirada colonizada, y resulta tan violento como negar el holocausto, porque ese genocidio se produjo aquí, sus mentores siguen siendo “próceres” de una argentina racista que se potencia con el poder económico, corporativo y mediático concentrado en la metrópolis, y sus víctimas sobrevivientes siguen siendo discriminadas, desterradas, hacinadas en pleno siglo XXI.

El periodismo debe abordar los temas con libertad en forma y contenido, pero medir con la misma vara y nunca mezquinar espacio a los expulsados ni atropellar con los modos de la metrópolis. Nuestro aporte no consiste en aceitarles el camino a los poderosos sino en buscar la verdad, y facilitar la expresión de aquellos a quienes se les ha negado la posibilidad de participar.

Se hizo un hábito la propaganda disfrazada de periodismo. Ni la concentración de los medios masivos en pocas manos ni la partidización de los medios del Estado son vías para el ejercicio del periodismo. Y hay un margen (aunque siempre estrecho), para el trabajo digno que debe ser aprovechado no tratando de caer simpático a ciertas clases sociales o ciertos anunciantes y propietarios sino ofreciendo un auténtico servicio de noticias, interpretaciones, entrevistas, para que los receptores saquen sus propias conclusiones.

El sistema actual menosprecia a tal punto a los pueblos llamados “del interior” y a las comunidades originarias que en muchos casos los medios de mayor alcance, aun recibiendo fuertes sumas del Estado, no registran siquiera corresponsales en las provincias, en una demostración clara de hegemonía.

Mandato del Estatuto

El Estatuto del Setpyc contiene un capítulo especial sobre los saberes de los pueblos antiguos del continente y sobre nuestra determinación de no eludir los debates públicos. Por eso nos manifestamos.

El Estatuto llama a “la extensión y profundización de la democracia en los medios de información, al debate sobre contenidos y selección de temas en el periodismo con criterios claros y capacidad de discernimiento; y a la generación de conciencia sobre la importancia de la libertad y la multiplicidad de voces en nuestros medios”.

También a “tomar injerencia en las discusiones de las cuestiones fundamentales para la vida del país y de los pueblos de Nuestra América, y de los trabajadores del mundo, fijando la posición del gremio, y generar conciencia sobre la milenaria y vigente unidad de los pueblos y los daños de la atomización y la balcanización de nuestros territorios”; y a “combatir el sectarismo y la discriminación negativa de cualquier tipo y procedencia”.

En otro párrafo, el Estatuto convoca a “promover en los trabajadores el conocimiento y la aplicación de la filosofía de los pueblos del Abya yala (América) sintetizada en la complementariedad, el espíritu comunitario y la expresión sumak kawsay, suma qamaña o tekó porá (agregaríamos kume mongen, kume felen), traducida como vivir bien y buen convivir en armonía con el resto de la naturaleza; entre otras razones, porque los trabajadores de prensa y comunicación no pueden ofrecer los mejores frutos de sus funciones intelectuales sino con tiempo, espacio y ámbitos naturales propicios para conocer, meditar, intercambiar”.

Sindicato Entrerriano de Trabajadores de Prensa y Comunicación (SETPyC)
Adherido a la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN)
Paraná, Entre Ríos, setiembre de 2017.

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Entre Ríos: Paro por 48 horas en El Diario de Paraná

Este martes 18 de julio, las y los trabajadores de prensa de El Diario de Paraná iniciaron un paro por 48 horas en reclamo del pago de sus haberes y por el conjunto de irregularidades en el que incurre de manera sistemática la parte empresarial.

La patronal ha abonado tan sólo el 25 % de los salarios del mes de junio y adeuda el aguinaldo, los retroactivos correspondientes a los aumentos, así como también aportes jubilatorios, de obra social y ART.

El paro es total y solamente el personal jerárquico se encuentra prestando funciones, como reflejo del avasallamiento constante de los derechos de las y los trabajadores desde hace más de dos años.

“Es una incertidumbre total, es la palabra que reina en todos los trabajadores, debido a que no se sabe mañana qué va a pasar”, expresó la Secretaria Gremial del Sindicato Entrerriano de Trabajadores de Prensa y Comunicación (SETPyC) -filial de la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN)-, Silvina Ríos.

La dirigente sindical agregó que “sigue sin haber diálogo con la empresa”, propiedad de Ramiro Nieto (60 %) y la familia Etchevehere (40 %), vinculada al titular de la Sociedad Rural.

“Se continuará con medidas de fuerza hasta tanto haya alguna respuesta de parte de los empresarios”, concluyó Ríos.

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Paraná: Los trabajadores de El Diario esperan definiciones

Este miércoles 1 de junio, se realizó una nueva audiencia en la Secretaría de Trabajo de la provincia de Entre Ríos, entre los trabajadores de prensa de El Diario de Paraná, representados por el Sindicato Entrerriano de Trabajadores de Prensa y Comunicación (SETPyC) y la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN), con el -hasta el momento- presidente del Directorio del centenario matutino, Andrés Arias.

Por la FATPREN estuvieron presentes Cruz Clavet (Secretario Gremial), Flavio Frangolini (Secretario de Organización) y Laura Kozieniak (Secretaria de Interior); y por el SETPyC, Silvina Ríos (Secretaria Gremial), junto a los trabajadores de El Diario Fabián Reato y Emilia Elizar.

En la sede de la autoridad laboral se desarrolló un encuentro más en pos de la búsqueda de una solución al conflicto en El Diario, medio que terminó de pagar los sueldos correspondiente al mes de abril el pasado 30 de mayo y que adeuda retroactivos del último aumento salarial. Además, a esta crítica situación se suma también que la empresa todos los meses realiza redondeos que terminan por quitar dinero en el bolsillo de los compañeros.

Arias no llevó al encuentro ningún tipo de solución, ni ideas, ni posibilidades de mejorar el lamentable estado actual que se vive en el matutino, sólo indicó ante los presentes que en los próximos días renunciaría a la presidencia pero solicitó que “no conste en acta”.

Desde el SETPyC y la FATPREN consideramos que el titular del medio le faltó el respeto a los trabajadores concurriendo de esa manera, sin nada, tal como se lo expresó durante la audiencia Cruz Calvet a Arias.

Teniendo en cuenta que no sólo es crítica la situación salarial en el medio, sino que son innumerables los problemas edilicios que enfrentan las y los compañeros – incluso hasta hace unos días no podían utilizar ni los sanitarios-, se solicitó urgente una inspección de higiene y salubridad para constatar la situación.

Finalmente, y al no poder llegar a ninguna solución, ya que Arias afirmó que no tienen, desde hace más de 15 días ningún tipo de contacto con el socio mayoritario de la empresa Ramiro Nieto, e insistió que él deja la empresa como presidente; se requirió un cuarto intermedio y un próximo encuentro que se fijó para el 12 de junio.

Silvina Ríos señaló que durante la reunión solicitaron “que definan a una persona que sea el interlocutor válido, para que las y los compañeros tengan definiciones sobre cuándo y cómo van a cobrar, y buscar una salida a esta situación”

Posteriormente se concretó en la redacción una Asamblea de las y los trabajadores en donde se decidió mantener el estado de Alerta y Movilización para exigir un cronograma de pago de salarios.

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Entre Ríos: Repudio por amenazas del diputado Allende

El Sindicato Entrerriano de Trabajadores de Prensa y Comunicación (SETPyC) -filial de la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN)- repudia las amenazas vertidas por el diputado y gremialista José Ángel Allende (Frente para la Victoria) contra el periodista Martín Carboni, director del sitio web Noticia Uno.

El pasado martes 30 de mayo, en una entrevista radial, Allende lanzó una velada amenaza al periodista Carboni advirtiéndole que si persistían las publicaciones donde se daba cuenta de las irregularidades en el Ministerio de Salud podría pasarle como a José Luis Cabezas, el reportero gráfico asesinado en 1997. “Vos viste que Yabrán no se suicida porque él lo mató a Cabezas. Yabrán se suicida porque los alcahuetes de Yabrán, queriendo quedar bien, lo apretaron a Cabezas y se les fue la mano y lo mataron. Acá no vaya a ser que le pase al gobernador que algunos alcahuetes que tiene alrededor tomen ese tipo de actitud y terminen perjudicándolo”, dijo Allende en una referencia concreta a Carboni.

Desde el SETPyC y la FATPREN manifiestamos nuestra preocupación por lo ocurrido y solicitamos a las autoridades extremar los recaudos para salvaguardar el ejercicio del periodismo, a la vez que instamos al Gobierno provincial, a la Cámara de Diputados y a las fuerzas políticas a que manifiesten claramente su repudio por esta actitud patoteril del diputado e instamos al legislador a respetar la pluralidad de voces y la libertad de prensa.

La libertad de expresión es un pilar fundamental de la democracia, por lo que, como periodistas y comunicadores no vamos a tolerar atropellos de ningún poder que pretenda cercenar el ejercicio pleno de la libertad de prensa, ni la mínima sugerencia de posibles agresiones físicas a cualquier trabajador de prensa.

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