Como ayer y como siempre: dos proyectos de Nación

En 1916 tuvieron que aceptar que el sufragio fuese secreto, obligatorio y universal, que a partir de la década del 40 una nueva ley los obligara a otorgar jubilaciones y vacaciones pagas, que en 1951 votaran las mujeres, que se diera rango constitucional al derecho de huelga, que los trabajadores tuviésemos derecho a una vejez digna y que los niños pudieran aspirar a un estándar de vida superior al de sus padres.