A Su Santidad, Papa León XIV
Sumo Pontífice de la Iglesia Católica
Presente
Nos dirigimos a Vuestra Santidad con profundo respeto y agradecidos por su visita a la República Argentina. Es un gran honor para nuestro pueblo contar con su presencia en este país tan castigado, en especial el pueblo trabajador, sus jubilados y las personas con discapacidad.
Como representantes de los periodistas, de las trabajadoras y los trabajadores de prensa y la comunicación de todo el país, le pedimos su ayuda, del modo que Su Santidad considere, para que no desaparezca a partir del 1º de enero próximo el Estatuto del Periodista Profesional, la ley protectoria de nuestros derechos y los de libertad de expresión de toda la sociedad.
En estos momentos, ya con diez meses de espera en la Cámara del Senado de la Nación, los legisladores no han tratado el nuevo proyecto de estatuto, que fue presentado en tiempo y forma. La displicencia no es casual, responde a la presión de los grandes monopolios de la comunicación que no quieren ninguna ley que ponga freno a sus intereses económicos, bien alejados de una información veraz y libre que es un pilar fundamental de la democracia.
La situación de la prensa en Argentina es de suma gravedad con una violencia verbal por parte del presidente de la Nación, Javier Milei, en directa incitación a odiar al periodismo, amenazas, hogueras e insultos, marcado ensañamiento con las mujeres periodistas y ataques directo de las fuerzas de seguridad a nuestros trabajadores en las coberturas de marchas y actos.
Con la caída de la ley que nos protege y define, no sólo quedamos más expuestos en el trabajo profesional, laboral y frente a tecnología digital, sino que se vulnera la libertad de expresión y el derecho humano a la comunicación. Como Su Santidad lo ha expresado en su encíclica «Magnifica Humanitas», sobre el riesgo de la dominación de los mercados y la manipulación de las conciencias, y como nuestro querido Papa Francisco lo señaló en innumerables mensajes promoviendo un «periodismo de paz» basado en la búsqueda de la verdad, sabemos que el tema no le es ajeno.
Agradecemos desde ya el tiempo dedicado a estas líneas y a su labor como pastor de la Iglesia Católica, nos despedimos de Su Santidad sintiendo, además, que nos dirigimos a un amigo de los más débiles del mundo.
Noviembre de 2026