La Pampa: Pesar por el fallecimiento de Graciela Macedo

A pocos días de cumplir 51 años y luego de luchar durante muchos años con una cruel enfermedad, el sábado 16 de mayo, a la madrugada, falleció Graciela Macedo, secretaria general del Sindicato de Prensa de La Pampa, Zona Sur, y Prosecretaria Tesorera de la FATPREN. Graciela murió en su propia casa rodeada por sus hijos y nietos. Con profunda tristeza, la FATPREN acompaña en tan profundo dolor a sus familiares, compañeros de trabajo y a todos los afiliados de Santa Rosa y zona.

A pocos días de cumplir 51 años y luego de luchar durante muchos años con una cruel enfermedad, el sábado 16 de mayo, a la madrugada, falleció Graciela Macedo, secretaria general del Sindicato de Prensa de La Pampa, Zona Sur, y Prosecretaria Tesorera de la FATPREN. Graciela murió en su propia casa rodeada por sus hijos y nietos. Con profunda tristeza, la FATPREN acompaña en tan profundo dolor a sus familiares, compañeros de trabajo y a todos los afiliados de Santa Rosa y zona.

 

Durante más de 20 años de ejercicio del periodismo y de militancia sindical, Graciela sostuvo una coherencia sin fisuras y una conducta ejemplar basada en la honestidad, el compromiso y la solidaridad, cualidades que le granjearon el afecto de cuantos la conocimos y tuvimos el privilegio de ser compañeros o amigos. Trabajaba en El Diario de La Pampa, como redactora, y durante más de una década tuvo a su cargo el suplemento cultural Cresta, tarea que cumplió con suma responsabilidad hasta sus últimos días, a pesar de esa terrible enfermedad que siempre sobrellevó con dignidad y entereza admirables.

Además de cumplir su tarea gremial en el SIPREN-La Pampa, donde desempeñó diversos cargos en sucesivas gestiones, Graciela fue una activa militante por los derechos de género, integraba la red Par (Periodistas argentinos por una comunicación no sexista) y fue redactora de la revista Urbanas en Red.

En marzo de 2013, asumió como Prosecretaria Tesorera de la FATPREN, cargo que encaró con humildad y desarrolló con energía hasta el último instante, aun a pesar de las dificultades y la debilidad progresiva provocada por la enfermedad que minaba su cuerpo, pero no sus ganas, ni su conciencia.

Su desaparición física nos llena de tristeza y provoca un dolor inconmensurable, pero su ejemplo de honradez y entrega permanente seguirá siempre con nosotros, alumbrando nuestro camino, fortaleciendo nuestra lucha. Por eso nos resistimos a decirte adiós. Por eso esta separación será solamente un «hasta pronto, compañera». Y un «gracias por todo», porque fue un privilegio haber trabajado contigo y una bendición haberte conocido.

 

18-05-2015

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