La SIP, el 7D y la Libertad de Expresión

Frente a la llegada de la fecha establecida por la Corte Suprema de Justicia para que el grupo Clarín cumpla efectivamente con lo dispuesto por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual en materia de adecuación de licencias, sus socios empresarios del continente se suman a la estrategia de plantear que la legislación atenta contra la Libertad de Expresión.

Frente a la llegada de la fecha establecida por la Corte Suprema de Justicia para que el grupo Clarín cumpla efectivamente con lo dispuesto por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual en materia de adecuación de licencias, sus socios empresarios del continente se suman a la estrategia de plantear que la legislación atenta contra la Libertad de Expresión.

Así, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) anunció la posibilidad de enviar una misión a nuestro país para el 7 de diciembre, al tiempo que en su informe anual publicado este 16 de octubre, criticó que «en Argentina la presidenta sigue sin dar conferencias de prensa y abusa de la cadena nacional», sin referencia alguna, como era previsible, a la inédita Libertad de Expresión que reina en el país y permite que los medios publiquen lo que deseen sin restricción alguna.

Seguramente, la misión que la SIP pueda enviar a la Argentina tendrá características diferentes a las que acostumbraba tener cuando venía para condecorar dictadores, clara definición de cuál es su definición sobre la Libertad de Expresión: libertad para que sus empresas puedan aplicar desde sus medios políticas de presión sobre los gobiernos para imponer sus intereses, al tiempo que pauperizan a sus trabajadores para domesticar el discurso.

La SIP, organización empresaria copada por la CIA y el Departamento de Estado durante la década del cincuenta, supo otorgar la medalla «Premio de las Américas» al dictador Pedro Eugenio Aramburu, líder de la Revolución Fusiladora, mientras cientos de periodistas eran perseguidos, torturados y encarcelados. Si la SIP se enfrenta con el Proyecto Nacional y Popular, los trabajadores de prensa sabemos sin dudar cuál es nuestra vereda.

Mientras los operadores del grupo Clarín hacen lobby internacional para construir la gran mentira de transformar las restricciones a su posición dominante en restricciones a la prensa, la organización Periodistas sin Fronteras coloca a la Argentina con el mismo nivel de Libertad de Expresión que los Estados Unidos, país que suelen citar como norte salvo en cuestiones como éstas o su férrea legislación antimonopólica.

Se podrían citar los informes que desde hace cuarenta años de la Media Freedom Foundation/Project Censored, vinculada a la Universidad de Sonoma, en California, para detallar como la censura y la autocensura está mucho más presente en los países centrales que en nuestra región, donde las patronales mediáticas al servicio de las corporaciones económicas tienen la posibilidad de mentir a diario sin límite alguno para defender sus intereses antipopulares.

Los trabajadores de prensa continuaremos dando batalla cada día, en las redacciones, en los espacios públicos, donde la realidad nos convoque, para alcanzar una comunicación verdaderamente democrática, participativa y diversa, y las condiciones dignas de trabajo que nos permitan garantizarle al pueblo su debido Derecho a la Información.

 

16-10-2012

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